Son las 10:30 pm de la noche del día de la primavera de 2019 que coincide con el natalicio del benemérito de las América don Benito Juárez García. Recién acabo de terminar un examen megaperrón (o sea muy bien hecho) sobre los temas de sistema nervioso, sistema reproductor y genética mendeliana y no mendeliana. Estos dos últimos unos de mis temas favoritos para impartir, no me canso de dar esas clases y de divertirme con las reacciones de los muchachos y las preguntas con las que salen. Llevo dos horas aquí sentada quemándome las pestañas para que me quedara de lujo y dije, porque no de una vez un post en mi blog?
En la semana estuve tomando fotos de unos diseños más lindos y menos "aburridos" de los que he mostrado últimamente, pero de plano no alcanzaba a bajar las fotos. Este diseño en particular que terminé poniendo en un pequeño marco y regalándolo a una niña en una piñata fue un capricho personal tenía muchas ganas de usar ese hilo que me regaló Maribel en el 2014!!!!!
El más claro ya lo había utilizado en otra labor, y queda como en el FOB que ven en la imagen que ella bordó. Pero el de colores más intensos lo tenía reservado para algo más, algo mejor, algo luego, algo después. Y ya que pasaron más de 4 años del regalo me di cuenta que eso es algo que a veces se repite en mi vida.
Guardo lo más chilo para luego, para después sin saber si ese después existirá. Me pasó con otra cosa, nada que ver con el punto de cruz pero sí muy cargado de emociones.
Mi abuelo era doctor y los agentes de laboratorios le regalaban todo tipo de productos publicitarios que iban a parar en gran parte a mis manos. Díganse libretas, portaplumas, plumas, portaclips, reglas, pelotas anti estrés y un largo etcétera. Mis siempre favoritas fueron las libretas, las cuales coleccionaba a puños, las usaba para mis juegos infantiles, hacia "billetes" y "cheques" y jugábamos al banco. En una ocasión me agarro como propósito de año nuevo apuntar mil placas, todas las que fuera viendo (que cantidad de tiempo libre!).
Luego mi abuelo falleció y el flujo de libretas se terminó. Pero yo tenía tantas que aún después de que uno de mis hamsters decidiera utilizar algunas de ellas como material para su nido (esto, como 3 años luego de la muerte de mi abuelo) seguí teniendo muchas. Luego me fui a estudiar, luego a trabajar ya casarme y cambiarme de casa mil veces. Luego de empezar a transitar en el deseo de una vida con menos cosas empecé a hacer limpieza de cajones a lo Marie Kondo. Las libretitas mas x se fueron pero se quedaron aquellas que por algún detalle especial, ya fuera de diseño o de recordar a mi abuelo merecía la pena que se quedaran, pero se volvieron a guardar esperando ese destino mágico maravilloso del después.
Cuando me cambié, la última vez, volvieron a salir y dije basta! O se usan o se tiran!!! Y tomé la primera de ellas para meterla en mi mochila, en ellas apunto la tarea que les dejo a los muchachos y la entrego en oficina para que la pongan en línea. Mi abuelo murió hace 20 años!!!!!!!!!!!!! Esas libretas tienen más tiempo y la grandeza en cuanto a su función nunca llegó, hoy tienen un destino modesto que me alegra el día en complicidad personal, porque nadie sabe mas que yo de donde salen esas hojitas que a veces traen un piojo impreso porque son de NOVO Herklin, o traen a una Frida Kahlo en una libreta de Prozac. No fue un destino magnánimo sin embargo mi abuelo me acompaña a trabajar hoy 20 años después de su muerte.
Lo mismo con este hilo, 4 años encerrado!!!! Quise darme el gusto de bordar uno de mis propios diseños (bueno diseño de conversión a gráfico, porque yo no lo dibujé), pero me gustó ir viendo el cambio de color y darme el gusto de usarlo.
Es extraño porque con la ropa eso no me pasa, yo me pongo todo mientras me quepa, sin embargo la papelería y el bordado son rubros en los que repito este patrón de comportamiento. Y de manera consciente me quiero dar permiso de usar y disfrutar lo que ya tengo.
Felices puntadas y gracias por leerme.









