sábado, 28 de julio de 2018

Guarda cobijas gigante



9 meses es el tiempo promedio que dura el embarazo humano, mi hijo duró una semana más de eso, mi hija dos semanas menos, pero por ahí va. Nueve meses fue el tiempo que me tardé en bordar esas hermosísimas flores. Eran parte de una revista de Labores del Hogar que compré cuando aún vivía en La Paz, al final de mi estancia allá cuando ya tenía la fecha de mi examen de tesis y sólo tenía que esperar el momento. Durante el día imprimía la tesis, armaba la presentación, pero durante la noche quería aventarme del segundo piso de la ansiedad que tenía. Pues armé este proyectote.

Preparé la tela en tres noches. En ese entonces no tenía plumones ni frixion, así que hilvané cada cincuenta cuadritos para poder hacer la distribución que quería sin equivocarme y dejando margen a todos lados, porque en mis sueños guajiros este bordado enmarcado adecuadamente sería la cabecera de mi lecho matrimonial en el futuro.

El gráfico le saqué copia para que si le pasaba algo a medio bordado contara yo con el original. Nada más la preparación total con cajita con hilos, marcar donde empezaba, encintar la tela me llevó el tiempo en que esperaba por el examen. Así que lo empaqué y me lo traje a Los Mochis. Desde entonces no he estado en La Paz.

Ya en Los Mochis empecé a bordarlo con muchas ganas y con mi título en proceso y muchas ilusiones empecé a buscar trabajo y lo encontré pronto. En ese entonces yo no manejaba, así que si quería que me acercaran tenía que salir temprano con mi mamá y me ib a acasa de mi abuela a esperar el tiempo en que iniciaran mis clases y me iba caminando. Todas las mañana llevaba una mochilita con mis herramientas para dar clases y otra bolsa con mi borddao. Cada mañana le dedicaba entres una hora y hora y media. Avanzaba un buen, tenía una excelente luz, a veces por las tardes le dedicaba otro poco de tiempo. Y así día a día lo veía avanzar. La amapola fue especialmente deliciosa de bordar.

Recuerdo que mientras lo bordaba nacieron mi omega (mi primita Sofía) y el primer hijo de una amiga (que hoy por cierto vino a jugar con mi hijo). Cuando por fin lo terminé me tomé unas fotos con el cel:


Ya sé que el bordado ni se ve pero yo me veo fabulosa, delgada y muy contenta. (Y mis bubis estaban en su lugar)

Feliz!!!!!
Justo en junio de ese año, dejé el trabajo de maestra que tenía y que disfrutaba mucho y me fui a vivir a Hermosillo (el GRAN error de mi vida) a instancias de mi entonces maravilloso novio al que amaba con locura y frenesí. El bordado quedó guardado en casa de mi mamá hasta que me casé al año siguiente. Y de ahí paso de una bolsa a otra, y a cinco mudanzas y un divorcio.

Nunca formó parte de mi habitación matrimonial. Siempre fue un luego, un más adelante, un algún día. Este blog surgió cuando mi hijo tenía seis meses, así que imaginen la cantidad de cosas que he mostrado todo este tiempo y esas flores estuvieron guardadas. Cada vez que ordenaba los proyectos era un ahora sí voy a ahorrar para enmarcarlas., ahora sí voy a mandar hacer una cortina y se las voy a coser, las voy a regalaaar ya a la chingada!

Hasta que me cambié de casa. Como he repetido ya varias veces, luego de mi divorcio y posterior nacimiento de mi hija (si yo fuera artista uff cuantas tvnotas no se hubieran vendido con mi historia jajaja) empecé un proceso interior que necesitaba materializarse en el exterior. Al nacer mi hija yo dejé este blog con todo el dolor de mi corazón, eran otras las prioridades, y empecé un camino de desechar todo aquello que era obviamente superfluo para mi vida. Esa fue la parte más fácil, luego vino lo que no es obvio y ha sido un estire y afloje entre lo que quiero, lo que puedo y lo que me alcanza.

Cuando mi realidad de que mi omega y mi ahijado ya cumplieron 10 años y que la que iba a ser mi cabecera de mi cama matrimonial lleva tooodo ese tiempo guardada. Dije no! que madre, me duró más que la vida de casada. Y decidí hacer lo que podía con lo que tenía e hice esto:



Todos los días me brinda alegría. Aún cuando mi hijo traía chamoy en los dedos y ya le hizo una pequeña manchita sobre el lirio azul. No importa, me costó un huevo de trabajo con lo bruta que soy cosiendo, tenía que ponerle marcas con lapiz porque con los alfileres solos se me iba chueca la línea. Tal vez haya telas más adecuadas para el reverso, tanto en la textura como el estampado, pero yo ya no quiero ser perfecta, quiero ser feliz.

Escrito con el corazón en la mano. Gracias a quienes me acompañan en este camino de vida aún a la distancia, pero que nos entendemos en nuestras andanzas.

Un beso y un abrazo,
Luzali

3 comentarios:

  1. Historia de vida, es lo que nos traen nuestros bordados, en ellos vemos días felices y otros no tantos, algunos nos llegan muy temprano y tienen que esperar un tiempo para ser bordados, otros son justo lo que queremos o necesitamos, son nuestra terapia, alegria y orgullo. Gracias por compartirnos parte de tu corazón.

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  2. Ya no quiero ser perfecta, quiero ser feliz... eso te quedo de pelos jajaja que durara 9 meses significará que bien la has gestado y parido eh! me gusto tu relato

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  3. Me encanta tu narrativa ! Claro me guata mas la historias que nos cuentas tienes y ese es mi lema desde hace mucho se feliz no perfecta para mi esos es vivir g disfrutar lo bueno de todo , de el día a día, y recientemente aprendí que la gente no se queda en tu vida es por que solo tenías que aprender algo de ellas , me encanraria poder plasmar todas las ideas que me surgen al leerte , contarte mi historia (alcansa para 2 telenovelas jijiji) sige siendo feliz que de eso ae trata la vida 😘

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